Original Verse:
Hechos de los Apóstoles Chapter 20 Verse 5Estos, habiéndose adelantado, nos esperaron en Troas.

Reference Verses:
Hechos de los Apóstoles Chapter 16 Verse 8Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas.
Hechos de los Apóstoles Chapter 16 Verse 11Zarpando, pues, de Troas, vinimos con rumbo directo a Samotracia, y el día siguiente a Neápolis;
2do Corintios Chapter 2 Verse 12Cuando llegué a Troas para predicar el evangelio de Cristo, aunque se me abrió puerta en el Señor,
2nd Timoteo Chapter 4 Verse 13Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos.
Hechos de los Apóstoles Chapter 21 Verse 1-18 [1] Después de separarnos de ellos, zarpamos y fuimos con rumbo directo a Cos, y al día siguiente a Rodas, y de allí a Pátara. [2] Y hallando un barco que pasaba a Fenicia, nos embarcamos, y zarpamos. [3] Al avistar Chipre, dejándola a mano izquierda, navegamos a Siria, y arribamos a Tiro, porque el barco había de descargar allí. [4] Y hallados los discípulos, nos quedamos allí siete días; y ellos decían a Pablo por el Espíritu, que no subiese a Jerusalén. [5] Cumplidos aquellos días, salimos, acompañándonos todos, con sus mujeres e hijos, hasta fuera de la ciudad; y puestos de rodillas en la playa, oramos. [6] Y abrazándonos los unos a los otros, subimos al barco y ellos se volvieron a sus casas. [7] Y nosotros completamos la navegación, saliendo de Tiro y arribando a Tolemaida; y habiendo saludado a los hermanos, nos quedamos con ellos un día. [8] Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él. [9] Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban. [10] Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo, [11] quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles. [12] Al oír esto, le rogamos nosotros y los de aquel lugar, que no subiese a Jerusalén. [13] Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. [14] Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor. [15] Después de esos días, hechos ya los preparativos, subimos a Jerusalén. [16] Y vinieron también con nosotros de Cesarea algunos de los discípulos, trayendo consigo a uno llamado Mnasón, de Chipre, discípulo antiguo, con quien nos hospedaríamos. [17] Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con gozo. [18] Y al día siguiente Pablo entró con nosotros a ver a Jacobo, y se hallaban reunidos todos los ancianos;
Hechos de los Apóstoles Chapter 27 Verse 1-28 [1] Cuando se decidió que habíamos de navegar para Italia, entregaron a Pablo y a algunos otros presos a un centurión llamado Julio, de la compañía Augusta. [2] Y embarcándonos en una nave adramitena que iba a tocar los puertos de Asia, zarpamos, estando con nosotros Aristarco, macedonio de Tesalónica. [3] Al otro día llegamos a Sidón; y Julio, tratando humanamente a Pablo, le permitió que fuese a los amigos, para ser atendido por ellos. [4] Y haciéndonos a la vela desde allí, navegamos a sotavento de Chipre, porque los vientos eran contrarios. [5] Habiendo atravesado el mar frente a Cilicia y Panfilia, arribamos a Mira, ciudad de Licia. [6] Y hallando allí el centurión una nave alejandrina que zarpaba para Italia, nos embarcó en ella. [7] Navegando muchos días despacio, y llegando a duras penas frente a Gnido, porque nos impedía el viento, navegamos a sotavento de Creta, frente a Salmón. [8] Y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea. [9] Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba, [10] diciéndoles: Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas. [11] Pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón de la nave, que a lo que Pablo decía. [12] Y siendo incómodo el puerto para invernar, la mayoría acordó zarpar también de allí, por si puediesen arribar a Fenice, puerto de Creta que mira al nordeste y sudeste, e invernar allí. [13] Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, levaron anclas e iban costeando Creta. [14] Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón. [15] Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar. [16] Y habiendo corrido a sotavento de una pequeña isla llamada Clauda, con dificultad pudimos recoger el esquife. [17] Y una vez subido a bordo, usaron de refuerzos para ceñir la nave; y teniendo temor de dar en la Sirte, arriaron las velas y quedaron a la deriva. [18] Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar, [19] y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave. [20] Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos. [21] Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. [22] Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. [23] Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, [24] diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. [25] Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho. [26] Con todo, es necesario que demos en alguna isla. [27] Venida la decimacuarta noche, y siendo llevados a través del mar Adriático, a la medianoche los marineros sospecharon que estaban cerca de tierra; [28] y echando la sonda, hallaron veinte brazas; y pasando un poco más adelante, volviendo a echar la sonda, hallaron quince brazas.