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 Hay mucha gente que afirma que son cristianos. En este país en que vivimos, por el hecho de que una persona ha nacido en España, ya es considerada como cristiana.

En el mundo, ser cristiano es ser cualquier cosa. Basta simplemente llamarse cristiano para serlo, no importa lo que uno crea. Resulta que nadie necesita el mensaje del evangelio, porque todo el mundo es cristiano.

Por estas razones, la pregunta, ¿qué es un cristiano?, no es, ni mucho menos, superflua. Para no equivocarnos con nuestra respuesta, ni engañarnos a nosotros mismos, tenemos que acudir a la fuente de toda verdad, la Verdad. Esta fuente es las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos, la Biblia. No se trata, por tanto, de opiniones personales. Se trata de encontrar la respuesta bíblica. En este sentido, la forma más sencilla y concisa en que Dios describe en su Palabra “qué es un cristiano”, sería la afirmación del apóstol Pablo en Colosenses 1:27: “Cristo en vosotros”.

 

Nosotros.

Siendo todos nosotros pecadores, desde que nacemos hasta que morimos, no dejamos de cometer pecado contra Dios. Como dice Romanos 3:10,23: “No hay justo ni aún uno… por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”.

No importa lo que lleguemos a hacer por nuestros propios medios, nuestras fuerzas y nuestras mejores intenciones. Podremos hacer obras buenas que a los ojos de los hombres podrán ser dignas de alabanza, pero delante de Dios nada que nosotros hagamos, nada que haya en nosotros, podrá ser de su agrado. Nosotros hemos pecado contra Dios, y de tal manera, que todo lo que hagamos en nuestra vida está manchado y contaminado por nuestro pecado: “Todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapos de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento” (Isaías 64:6). Y si intentásemos guardar la ley de Dios y cumplirla para ser aceptados delante de Dios, esto no haría sino condenarnos más, “ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Romanos 3:20).

Debido a esto, no hay nada que podamos hacer por nosotros mismos para salvarnos y ser aceptados ante Dios, quien es infinitamente santo y no pasa por alto nuestra iniquidad (Isaías 59:2), sino que la castiga en base a su justicia eterna (Isaías 13:11), y ese castigo no es otro sino la condenación eterna (Juan 5:29).

 

Cristo.

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). El Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, se encarnó haciéndose hombre. Él es el Salvador de los pecadores, el Redentor de su pueblo. De aquí que aquel que muere en sus pecados sin haber creído en Jesucristo como su Salvador es condenado (Juan 3:18): “El que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”. Esto es contrario a tener a “Cristo en nosotros”.

Si bien nosotros nacemos en pecado, vivimos en pecado y morimos en nuestros pecados bajo condenación (de estar sin Cristo), el Señor Jesús con su venida, vida y muerte dio salvación a su pueblo.

Él nació sin pecado, vivió una vida perfecta sin pecado en absoluta obediencia a la ley de Dios y, sin embargo, murió en la cruz del Calvario como el sustituto de su pueblo (Isaías 53:4-5). Siendo él sin pecado, sufrió por el pecado de su pueblo “para que todo aquel que cree en él, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:15).

Después de morir en la cruz, resucitó al tercer día para asegurar la libertad de su pueblo (Romanos 4:25). Y después de resucitar, él ascendió al cielo para sentarse a la diestra de su Padre, garantizando así la redención completa y total de su pueblo: “Entró Cristo en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (Hebreos 9:24).

 

En.

“Cristo en vosotros”. Esta preposición habla de Cristo viviendo en el pecador. Habiendo resucitado de los muertos, ahora Jesucristo vive. Pero, ¿cómo entra Jesucristo a vivir en el pecador? En otras palabras, ¿cómo da Cristo vida eterna al pecador que está muerto en sus pecados?

La Biblia deja claro que hay un solo medio: por la fe en el Señor Jesucristo. Hechos 16:31: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo”. Juan 3:18: “El que en él cree, no es condenado”. Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna” (Juan 6:47).

Como dicen las Escrituras, el Señor Jesucristo no vino al mundo “para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”. Es decir, gracias a su muerte redentora y salvadora, que fue el propósito de su primera venida, ahora en el evangelio se proclama salvación para el pecador (2 Corintios 6:2): “En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí el día de salvación”; (Hechos 17:31): “Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan”.

El Señor Jesucristo regresará de nuevo a este mundo. Esta será su segunda venida. Según Hebreos 9:28, “aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan”; pero para aquellos que no hayan creído en él será un día terrible de juicio y condenación (1 Tesalonicenses 1:7-10).

Estando en tus pecados, estás sin Cristo, y sin Cristo en tu vida, estás aún en tus pecados, “sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Efesios 2:12), siendo “hijo de ira como los demás” (Efesios 2:3).

 

¿Quieres recibir el perdón de tus pecados? ¿Quieres gozar de la vida eterna? ¿Deseas ser aceptado delante de Dios en la gloria? Solo el verdadero cristiano puede gozar de estas cosas, y estas cosas solo se pueden gozar con “Cristo en nosotros”. ¿Cómo se tiene a Cristo en nosotros? ¿Cómo puedes tener a Cristo en ti, en tu vida?

El Señor te llama a arrepentirte de tus pecados, es decir, confiésalos a Dios, pídele perdón; y pídele que te salve. Pon tu fe en Jesucristo como tu Salvador, es decir, confía en él como tu único y suficiente Salvador, y rinde tu vida a él para que sea Señor de tu vida (Romanos 10:9,13).

Entonces podrás saber lo que es la esperanza que tiene todo creyente, “Cristo en nosotros”, Cristo en ti. Entonces serás un verdadero cristiano. Entonces serás salvo y gozarás del perdón de tus pecados y la vida eterna con la plena esperanza y total confianza de que te espera una herencia segura en los cielos en comunión con Dios disfrutando del favor y del amor de Jesucristo.

Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en él, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

 

 

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